
Pero quienes eran esos jóvenes que burlaban a la noche, a inicios de los 90`s. María Luisa Barahona en su tesis “Entre paredes”, de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Central, nos aproxima a este mundo: el 75% de los hacedores de graffiti se dedican a una actividad artística como música, poesía y pintura, en ese orden. El 75% también estudian carreras relacionadas con las ciencias sociales y no pasan los 25 años. El 80% protesta contra el sistema en general pero también hay altos porcentajes en contra de la injusticia y la indiferencia.
Es interesante conoces, además, que el 33% se dedica a una actividad política y la mayoría comenzó temprano: el 50% lo hizo entre los 11 y 15 años como una manera de desahogo a ese etapa. Barahona señala: "Todos los autores demostraron ser personas seguras de su mismas y expresaron que están a gusto con lo que hacen. Sin embargo al preguntar sobre su realización personal el 92% entiende a esto como un proceso largo y complejo, pues siempre hay algo nuevo que hacer". Estos entrevistados coinciden en señalar que el motivo que los conduce a la elaboración de los graffti es una necesidad interna que tienen de comunicarse y expresan su posición a la vida por todos los medios posibles. "El graffiti constituye en un espacio lleno de magia y poesía, sustentado en diversas situaciones cotidianas, es un cómplice del autor y es un concierto sutil y sugerente. Desconcertante".
Barahona dice que esta cotidianidad que urbaniza y que deshumaniza, como lo reconocen los graffiteros, es el resultado de determinadas relaciones de producción. y en este terreno se da la comunicación. De hecho, el 83% cree que los medios de comunicación tradicionales buscan mantener el sistema consumista vigente.
El 75% considera que los mass media representan a las clases altas y al Estado, y son estos sectores quienes detentan el poder (en Ecuador el 5 por ciento de su población es la dueña del 56 por ciento de la producción). Es entonces que esos tatuajes de la urbe también están presentes en sus hacedores. Es esta filosofía contra el oropel la que mueve al aerosol. Sin embargo, los graffiteros no son idiotas latinoamericanos: cuando tienen oportunidad de trabajar en un medio de comunicación tradicional -ellos lo reconocen- acuden bajo un argumento: utilizar al medio para intentar de plasmar sus ideas. Por eso el 50% está en contra de la deshumanización y el 25% responde a las tensiones de la vida urbana. El 92% ciento está convencido que el graffiti es esencialmente contestatario y el 58% defiende lo poético.
En otras entrevistas, el 83% busca crear conciencia, el 67% crear reflexión, el 50% cambiar de conducta y el 50% lo hace exclusivamente por divertirse. Hay otra señal: el 67% cree que es importante la agresividad para realizar graffiti. Estos porcentajes no suman el 100% porque los entrevistados optaron por varias respuestas. En el momento de pintar el 58% lo hace colectivamente mientras que el 42% lo hace indistintamente individual o grupal.
1 comentario:
Todos somos un grafitti en la gran pared del universo.
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